Terremoto en Xbox: miles de despidos y estudios que recuperan su libertad
Un giro radical que nos deja helados
Como alguien que lleva años recorriendo las tierras de Tamriel y siguiendo de cerca cada movimiento de ZeniMax y Bethesda, las noticias que llegan desde las oficinas centrales de Microsoft son, cuanto menos, preocupantes. La nueva jefa de la división de videojuegos, Asha Sharma, ha decidido dar un golpe de timón absoluto. Lo que ella llama un "reinicio" se ha traducido en una realidad muy dura: 3200 personas perderán su empleo.
Personalmente, ver estas cifras asusta. No hablamos solo de estadísticas, sino de los equipos que dan vida a los mundos que nos apasionan. Esta reestructuración busca solucionar un problema de sostenibilidad, ya que, según la propia compañía, pierden 64 céntimos por cada dólar que invierten en la marca. El negocio, tal y como estaba planteado con el Game Pass y la venta de juegos en otras consolas, parece no haber dado los frutos esperados.
Estudios que vuelan del nido y otros en la cuerda floja
Lo más sorprendente de esta noticia es la "independencia" forzada o acordada de varios estudios que hasta hace poco considerábamos pilares de la marca. Double Fine (los genios tras Psychonauts) y Compulsion Games vuelven a ser libres. Por otro lado, equipos tan potentes como Ninja Theory y Undead Labs también abandonan el paraguas de Xbox, aunque se irán a una nueva entidad financiera para poder terminar sus proyectos actuales: Senua y State of Decay 3.
Pero si hay algo que nos toca de cerca a los fans del rol y la acción es el destino de Arkane Studios. Los creadores de Dishonored están ahora mismo en un limbo legal debido a las leyes laborales en Francia. No sabemos qué pasará con ellos ni con su esperado juego sobre Blade, el cazador de vampiros de Marvel.
¿Qué pasa con Bethesda y el hardware?
Para los que nos preocupa el futuro de los RPGs occidentales, los despidos también han golpeado a ZeniMax, la matriz de nuestra querida Bethesda, además de a id Software y MachineGames. Aproximadamente el 8% de la fuerza de trabajo de estas ramas ha sido recortada este julio, y se espera que el goteo de salidas continúe hasta 2027.
A pesar de este panorama tan gris, hay un pequeño rayo de esperanza para los entusiastas de la tecnología: Helix, la que será la próxima consola de Xbox, parece estar fuera de peligro. Sharma insiste en que no quiere una marca más pequeña, sino una más ágil. Para lograrlo, va a podar la burocracia de forma drástica, pasando de catorce niveles de jefes a solo tres o cinco en los mejores casos.
Una nueva forma de entender el juego
El objetivo final de este movimiento sísmico es que Xbox vuelva a ser rentable para el año 2027. Para ello, juegos masivos como Minecraft y éxitos de móvil como Candy Crush pasarán a ser supervisados directamente por la directiva principal.
Es curioso cómo Sharma justifica estos cambios: admite que Xbox se volvió "demasiado grande y fragmentada", con demasiada gente trabajando de forma aislada. Ahora buscan unificar esfuerzos, aunque el precio a pagar sea el talento de miles de profesionales. Como bien dice la CEO al final de su mensaje: no quieren ser de esas empresas que confunden llevar mucho tiempo en el mercado con ser invencibles. Veremos si este sacrificio humano y creativo sirve para salvar el barco o si estamos ante el inicio de una era mucho más austera en el mundo de los videojuegos.