Zarpamos hacia el Sistema Lylat: El regreso de Fox McCloud en la nueva generación
Una joya del pasado con traje de gala actual
Si alguna vez os habéis preguntado por qué los que peinamos canas en esto de los videojuegos suspiramos al oír el nombre de Lylat Wars, el próximo 25 de junio tendréis la respuesta en vuestras manos. Nintendo ha decidido rescatar uno de sus mejores matamarcianos (lo que los expertos llaman "shooters sobre raíles") para estrenar su nueva consola por todo lo alto. No es solo una cara bonita; es el Star Fox que recordabas de finales de los 90, pero visualmente parece sacado de una película de animación moderna.
Lo que me ha dejado con la boca abierta no es solo ver a Fox McCloud en alta fidelidad, sino la humanización de sus personajes. Como redactor que pasa horas en Tamriel, valoro mucho una buena historia, y aquí, mediante nuevas secuencias cinematográficas, el equipo se siente vivo. Ver a Falco tomando un refresco o a Slippy trasteando con máquinas dentro de la nave nodriza Great Fox le da un toque de camaradería estilo Cowboy Bebop que el original apenas rozaba. Además, por fin tenemos un doblaje al español impecable, lo que hace que los gritos de ayuda de tus compañeros en plena batalla se sientan mucho más reales y urgentes.
La magia de no ir siempre por el mismo camino
Mucha gente se asustará al leer que puedes llegar al final del juego en apenas hora y media. "¡Qué estafa!", dirán algunos. Pero nada más lejos de la realidad. En mi experiencia, esos 90 minutos son solo el tutorial de una aventura que te atrapa durante decenas de horas. La clave de este título es que no es una línea recta; es una telaraña de rutas alternativas y planetas ocultos.
Para ver todo el contenido, tendrás que rejugar los niveles con otros ojos. Quizás si destruyes ese radar a tiempo o sigues a un enemigo concreto, se abra un portal hacia una fase que no habías visto nunca. Es un juego que te enseña a ser mejor piloto: al principio te costará no chocar contra una montaña, pero tras unas horas, estarás haciendo toneles y rizos con el Arwing mientras derribas jefes gigantes en segundos. Esa sensación de progresión personal es algo que echo de menos en los juegos más modernos donde te lo dan todo masticado.
Mucho más que naves y disparos
Aunque el Arwing es el protagonista indiscutible, la variedad de vehículos como el tanque Landmaster o el submarino Blue Marine refrescan mucho la jugabilidad. El manejo de estos vehículos se ha pulido para que no se sientan pesados, aunque dominarlos sigue siendo un reto gratificante. Y si te sientes abrumado, hay un modo fácil ideal para quienes solo quieran disfrutar del espectáculo audiovisual sin sufrir demasiado.
Para los que buscan algo social, este remake incluye una curiosa forma de cooperativo. Un jugador puede encargarse de pilotar la nave mientras el otro, con el sensor de movimiento del nuevo mando, hace de artillero apuntando y disparando. Es una forma fantástica de compartir la experiencia con alguien que no suele jugar, permitiéndole ser parte de la épica galáctica de Velan Studios sin la presión de saber navegar por los escenarios.
¿Merece la pena volver a salvar la galaxia?
Si eres de los que buscan experiencias nuevas y rompedoras, quizás el hecho de que sea tan fiel al juego de 1997 te deje con ganas de más. Sin embargo, para cualquiera que aprecie el diseño de niveles perfecto y la jugabilidad pulida al milímetro, este viaje hacia el Doctor Andross es una parada obligatoria. No es un juego de "usar y tirar"; es un título denso, estimulante y diseñado para que te sientas como el mejor piloto de la galaxia cada vez que superas tu propia puntuación. Al final, Star Fox demuestra que las buenas mecánicas no envejecen, solo necesitan un empujón técnico para volver a brillar.