Misterios olvidados y terror cósmico en Call of the Elder Gods
Más allá de Tamriel: una aventura para los que aman pensar
A veces, cuando los servidores de The Elder Scrolls Online están en mantenimiento o simplemente necesito un respiro de las mazmorras de Apocrypha, busco algo que me haga ejercitar las neuronas de una forma distinta. Por eso me ha llamado tanto la atención el lanzamiento de Call of the Elder Gods. Si jugasteis a la primera entrega (aquel viaje tropical llamado Call of the Sea), sabréis que este equipo madrileño tiene un talento especial para mezclar la belleza visual con un terror cósmico que no necesita de sustos fáciles para atraparte.
En esta ocasión, la escala ha cambiado por completo. Ya no estamos atrapados en una sola isla. Como si de una serie de aventuras clásica se tratase, la historia nos lleva a saltar por todo el globo: desde las frías tierras de Svalbard hasta la calurosa Australia. Es, en esencia, una versión mucho más ambiciosa que nos pone en la piel de Harry y Evangeline, quienes deben lidiar con dioses antiguos y, por supuesto, con el incordio de los nazis que siempre andan buscando artefactos que no deberían tocar.
El reto de no perderse en los detalles
Lo que más me ha sorprendido (y a veces me ha hecho querer tirarme de los pelos, de forma similar a cuando intentas resolver un puzzle en una Trial sin guía) es el nivel de dificultad. No os voy a mentir: es un juego exigente. Aquí no vale con pulsar botones al azar. Call of the Elder Gods te obliga a:
- Observar cada detalle del escenario, por pequeño que parezca.
- Relacionar símbolos extraños y notas que encuentras por el camino.
- Utilizar de forma inteligente el cuaderno de notas, que es tu mejor amigo para no volverte loco con tanta información.
Si eres de los que se agobian rápido, no te preocupes. Han incluido un sistema de pistas muy humano. No te suelta la solución a la primera; primero te da un empujoncito, luego una sugerencia más clara y, solo si estás desesperado, te dice qué hacer. Es ideal para disfrutar de la historia y la narrativa sin quedarte atascado días enteros en la misma puerta cerrada.
Un espectáculo visual con alma de artista
Aunque hablemos de un estudio pequeño, el juego entra por los ojos. Han mantenido ese estilo visual estilizado y colorido que lo hace parecer un cuadro en movimiento. Es curioso ver cómo logran transmitir esa inquietud de los Mitos de Cthulhu de Lovecraft sin llenar todo de sombras negras y sangre. Es una "belleza extraña" que a los fans de los escenarios de Hermaeus Mora nos resultará extrañamente familiar.
En cuanto a la duración, estamos hablando de unas 6 a 8 horas de juego puro. Dependerá mucho de tu capacidad de deducción y de cuánto aguantes sin pedir ayuda. Está disponible prácticamente en todas las plataformas modernas: PC, PS5, Xbox Series y Nintendo Switch 2, además de estar incluido en el servicio de Xbox Game Pass.
En definitiva, es una propuesta perfecta para esos días donde quieres sumergirte en un buen relato de misterio, viajar por el mundo sin moverte del sofá y sentirte un auténtico erudito descifrando lenguajes olvidados. Eso sí, preparad el café, porque vuestro cerebro va a trabajar horas extra.