¿Por qué el próximo The Elder Scrolls no usará Unreal Engine? Un veterano de Bethesda lo explica
¡Hola, comunidad de Tamriel! Seguro que muchos de vosotros, mientras recorréis los paisajes de The Elder Scrolls Online o esperáis con ansias la sexta entrega de la saga principal, os habéis preguntado alguna vez: ¿Por qué Bethesda no usa un motor gráfico más moderno como el famoso Unreal Engine?
Esta es una de las quejas más repetidas entre los jugadores debido a los fallos técnicos o bugs que a veces nos encontramos. Sin embargo, Bruce Nesmith, quien fue diseñador jefe en el legendario Skyrim, ha arrojado luz sobre este tema y su respuesta es muy clara: cambiar de herramientas ahora sería un error.
La tecnología detrás de la magia: El Creation Engine
Para que nos entendamos, el motor de un juego es como el chasis y el motor de un coche; es la estructura interna que permite que todo funcione. Bethesda lleva décadas perfeccionando su propia herramienta, llamada Creation Engine. Es la tecnología que dio vida a Starfield y la que se está puliendo al máximo para el futuro The Elder Scrolls VI.
Nesmith explica que este motor no se queda antiguo, sino que evoluciona constantemente. Según el veterano desarrollador, esta herramienta está diseñada específicamente para lo que Bethesda hace mejor: mundos abiertos gigantescos donde podemos interactuar con casi cualquier objeto.
¿Por qué no pasarse a Unreal Engine 5?
Aunque ver un juego de la saga con los gráficos de Unreal Engine 5 suena como un sueño hecho realidad, la realidad del desarrollo es mucho más dura. Aquí te resumimos los motivos principales por los que Bethesda prefiere seguir con lo conocido:
- Retrasos masivos: Si el equipo decidiera cambiar de motor ahora, tendrían que dedicar años solo a aprender la nueva tecnología. Eso significaría que The Elder Scrolls VI tardaría muchísimo más en llegar a nuestras manos.
- Herramientas personalizadas: Durante años, han creado funciones que solo existen en su motor. "Si ves algo que solo es posible en Unreal, simplemente incorpóralo al Creation Engine", sugiere Nesmith.
- El coste de la transición: Según el experto, los beneficios reales de un cambio de este calibre no se verían hasta dentro de dos juegos, por lo que no merece la pena sacrificar el proyecto actual.
El futuro que nos espera
Actualmente, el equipo está totalmente volcado en mejorar su tecnología propia. Mientras Starfield sigue recibiendo actualizaciones y se prepara para posibles nuevas plataformas, el motor sigue aprendiendo y mejorando. Esto significa que, cuando por fin crucemos las fronteras de la provincia que nos toque explorar en el próximo The Elder Scrolls, disfrutaremos de un sistema de físicas y unos efectos visuales renovados, pero con ese "sabor" clásico que tanto nos gusta.
En resumen: aunque a veces nos saquen de quicio esos pequeños errores técnicos, la decisión de mantener su propia tecnología es la que nos garantiza que el juego que recibamos sea realmente un Elder Scrolls y no un juego genérico más. ¡Seguiremos informando desde el cuartel general!