En sí la idea de Mel no es mala.

Pero si para Mel el "problema" son los lugares, para unos serán las armas y armaduras; para otros, las recetas y motivos de artesanía, para el siguiente, los nombres propios; para otro, las habilidades... Y así indefinidamente.

Dejando de lado el trabajo que representaría para los colaboradores de Cervanteso, cuyo tiempo sería mejor empleado en seguir avanzando en la traducción, ya estaríamos invalidando por completo el propósito inicial del proyecto: la inmersión más completa posible.

Y eso, es una cosa que no podemos aceptar, porque sería traicionar a todos nuestros principios al respecto.

Ahora, si alguien tiene mejores ideas, nadie le impide lanzar su propio proyecto, empezando de cero y haciendo lo que le parezca más práctico.